El encierro de las madres

Mecanografía por Pascual Gaviria
Fotografías de Juan Fernando Ospina

En la tarde calurosa del sábado previo al Día de la Madre, que se anunció con ley seca y toque de queda nocturno, hubo quienes se aventuraron a ofrecer ramos de flores en las calles.

***

Escuálidos y amenazantes arreglos con una rosa arropada por ramitas de solidago. Cualquier regalo implicaba un riesgo para esa acorralada institución llamada madre. ¿Lavar las flores, llenar un florero con alcohol?

***

En El Hueco, el calor y las ansias de ventas sacaron a muchos de sus cuevas para atender a media reja o con toque de nudillos como santo y seña; esconderse de la ley, del virus, de la quiebra. Vendedores con aire del atleta en el partidor.

***

“Venga mami que estoy que me vendo, entre y se echa alcohol que yo cierro la reja, a ver mi amor yo le desinfecto los zapatos”. Los policías miran tolerantes a lo lejos; hay amores más importantes que el del pico y cédula.

***

El megáfono y los voceadores están reservados para los políticos y sus indicaciones de asepsia. Ahora se invita a las compras en tono bajo, reservado. El regalo más importante es una buena rociada con amonio cuaternario.

***

En un billón de pesos calcularon los comerciantes las ventas el fin de semana de madres el año pasado en Antioquia. Este año la torta fue más pequeña. Y las madres recibieron su almuerzo frío por Rappi.

***

Nada qué hacer, las fuerzas de ventas, la plata en las cuentas y los apetitos de estrén están bajo seguridad.

Suscríbase al boletín
de Universo Centro

© Copyright – Quarentena, todos los derechos reservados
Cohete.net

© Quarentena, todos los derechos reservados
Cohete.net