Un fin del mundo más

Poemas de Santiago Rodas

Agotados de esperar el fin

Ilegales


Entonces fue que salió el gobierno a declarar Creemos que la epidemia —y fue la primera
vez que usaron la palabra— puede ser un poco más agresiva de lo que habíamos pensado y
creemos que sólo a través de un mosquito —un mosquito egipcio, subrayaron— se contagia,
pero hay un par de casos en los que al parecer fue por otra vía, así que mientras descartamos
lo que haya que descartar mejor paramos todo, pero, vamos, tampoco es para preocuparse,
tenemos a la gente más astuta persiguiendo a lo que sea que es, y también tenemos
hospitales, pero, por si las dudas, pues, mejor quédese en casita y mejor no bese a nadie y
no toque a nadie y cúbrase la nariz y la boca y reporte cualquier síntoma, pero sobre todo
no se preocupe. Lo cual, razonablemente, fue entendido como Si no se encierran, se los va a
cargar la chingada, a alguien hemos hecho desatinar.


La transmigración de los cuerpos
,

Yuri Herrera

Poema findelmundista

Si sobrevivo
al fin del mundo,
seguiré escribiendo poemas
cuando no esté cazando para comer.
Cada vez que termine uno
lo arrojaré a un lado
y seguiré mi camino
con la misma actitud
del viejo personaje de The road
de MacCarthy.
luego, cuando se acaben las libretas,
los lapiceros,
empezaré a tallar las palabras
con mi navaja
en las cortezas de los árboles, las piedras, los animales muertos,
las paredes de edificios consumidos por la manigua.
Intentaré producir otros significantes.
Escribiré para olvidarme de lo que pasa
y a la vez para tratar de metabolizarlo,
porque solo así puede tener sentido una filosofía findelmunsita:
No hay ideas sino en las cosas,
bajo la batuta de Hegel, nunca de Fukuyama.
Pero no conservaré nada de todo eso,
no vale la pena, dejaré ir toda representación, todo discurso.
A veces cuando no esté ocupado
huyendo del Virus
silbaré alguna melodía de Leonard Cohen
o Viejo mi querido viejo para recordar,
o un vallenato de Escalona, o alguna de Metállica.
Haré candeladas del diablo y poguearé solo alrededor de las llamas.
Invocaré a los espíritus de la cultura analfabeta,
pensaré en las Tres Potencias, en la corte malandra.
Tocaré el pavimento solitario y tibio en la noche
pondré mi oído allí y escucharé las voces de las madres.
Recorreré los pasillos de los centros comerciales vacíos
entre nidos de serpientes y del pájaro macuá,
y publicidades de ropa deportiva.
Entraré a los cines y simularé
ver una película con los ojos cerrados.
Recorreré los barrios de mi infancia
y prenderé fuego a cada uno de los lugares
en los que tenga recuerdos
por fidelidad al presente último.
Acumularé objetos innecesarios
que me recuerden la fragilidad de la belleza:
un cepillo de dientes, una bala de la guerra de Los mil días,
la banda sonora de Rodrigo D. No futuro,
la hoja del yarumo,
la libreta de teléfonos de mi madre.
El fin del mundo
estará en mis manos:
decidiré cuando sea el momento apropiado.

Mensajes

El toque de queda
vacía las calles de gente
carros
luces
movimiento.
La valla publicitaria
sigue proyectando
en su pantalla
mensajes
hacia la nada.

La noción de resto

El encierro de las personas
causa que
los sifones de los lavamanos
se llenen de jabón,
pelos, crema de dientes,
babas, pestañas, semen, vómito,
fluidos vaginales, lágrimas, escamas de piel,
restos de cocaína, pequeños trozos de comida.
Lo que produce leves inundaciones.
La gente se promete
limpiarlos más a menudo,
algunos lo hacen.

Sobrevuelo

Los pájaros migratorios
buscan el verano.
Abajo, en la tierra
El Virus
se propaga más rápido
que su desplazamiento alado.

Belleza americana

Una bandada de bolsas de plástico
gira en remolinos
en medio de las
calles vacías,
hacen fintas,
tiemblan,
se deforman, caen,
se enredan en los árboles,
en los cables de la luz.

Efecto Doppler

Una Toyota con
vidrios polarizados
pasa toda velocidad
con una canción de
Bad Bunny
que hace temblar
lo que queda de los escombros
alrededor.

My only friend

A lo lejos
alguien o algo
canta
una canción de The Doors.

Al fin el fin

Camino entre
los escombros, los vestigios
de esta ciudad
que estaba en ruinas desde antes
de que empezara el fin del mundo.
Recuerdo que
hay un disco de Ilegales que se llama:
Todos están muertos.
Quizá otro fin del mundo sea posible.
El fin está más lejos de lo que esperaba.
Por el momento sigo
escribiendo poemas
con mi navaja
sobre todas las cosas,
huyo del Virus,
de jaurías de animales salvajes
de los demás sobrevivientes.

Por encima del picacho aparecen nubes.

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